¿Le falta algo al Pachuca? Sí…

January 31, 2007 on 8:24 pm | In futbol | 2 Comments

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El éxito es un árbol encantador pero peligroso. El que lo alcanza en lo alto
de una cumbre, corre el riesgo de distraerse con su belleza, comenzar a
celebrar, dar un mal paso y caer por un acantilado en ese mismo instante.
Por ello, son muy pocos los que pueden mantenerse en la cima, y sentarse a
reflexionar bajo su sombra.

Pachuca es el mejor ejemplo en México de un equipo que ha sobrevivido a sus
éxitos. Su secreto es que nunca se conforma, nunca se detiene. Apenas
consuma un objetivo y ya se está marcando el siguiente, aún más difícil,
todavía más arriesgado. Su ambición de horizontes va mucho más allá que la
de cualquier equipo del futbol mexicano. Permanentemente está pensando en el
futuro y en cómo aprovechar el pulso de los tiempos.

Y con esa manera de encarar la vida, el Pachuca construyó un estadio donde
no había nada y no se cansó de mejorarlo hasta convertirlo en el mejor de
México. Así creó la primera Universidad del Futbol en el continente y
también le ha dado relevancia a su Congreso Internacional. Y con el mismo
empeño, extendió la eficacia de su fórmula a una docena de tuzoempresas que
hoy le ofrecen una opción de vida a centenares de familias hidalguenses y
que han transformado el rostro de la ciudad.

Hoy, el Pachuca lo tiene todo, o mejor dicho casi todo ¿le falta algo para
ser un club grande? Me atrevo a decir que sí.

Los héroes de la historia siempre han tenido un gran enemigo, una fuerza
opositora que hace aún más relevantes sus victorias, un enemigo permanente
que le agrega sentido a la lucha, una razón constante para crecer y ganar,
alguien con quien compararse todos los días, en cada jornada.

La conquista de Troya no hubiera persistido en la memoria colectiva sin el
encono entre Héctor y Aquiles. Las hazañas de Batman hubieran tenido menos
color sin la presencia del Guasón. Spiderman hubiera sido un héroe gris sin
el odio del Duende Verde ¿De quien se mofarían los de River si no tuvieran a
Boca? ¿Con quién discutirían los del Betis si no existiera el Sevilla? ¿A
quién le hubiera cerrado la boca Julio César Chávez de no haber surgido el
“Macho” Camacho? Por cierto, ¡Qué mal lo pasamos los que somos del Real
Madrid aquel añito que el Atlético estuvo en el infierno!

De esos enfrentamientos ha vivido siempre este juego, ya sea la rivalidad
entre equipos de barrio, la enemistad entre pueblos vecinos, el odio entre
ciudades antagónicas, el pique entre países fronterizos. Ese elemento de
pugna, esa animadversión que se transmite de generación en generación y se
inserta en el código genético de los equipos, es lo único que transforma un
partido común, en uno inolvidable, es la fuerza que llena estadios, desata
clamores y desborda emociones.

Pachuca nos ha dejado claro que tiene una misión superior por la cual
luchar, sin embargo, aún no tiene un gran enemigo. Por eso, necesita generar
una rivalidad genuina con alguno de los cuatro grandes: América, Chivas,
Cruz Azul o Pumas, para que sus éxitos adquieran aún mayor resonancia, para
que sus victorias no sólo le den alegría a la afición albiazul, sino que
hagan infeliz a alguien más. Debe buscar en sus raíces, en su identidad, los
elementos históricos, futbolísticos y conceptuales, para que sus partidos de
Liga dejen de tener relevancia regional y atraigan la atención nacional.

Pachuca tiene todo para dar ese salto, sin embargo tiene que estar dispuesto
a sacrificar su imagen del chico aplicado de la clase, del bien portado, del
diplomático, para engendrar esa sana rivalidad que le hace falta y que lo
catapultaría al siguiente nivel. El futbol mexicano saldría ganando y el
espectáculo también.

Enseñar un poco los dientes, no le caería mal al gran Tuzo.

La Isla del Futbol

January 8, 2007 on 12:19 pm | In La Isla del Futbol, dreamatch | No Comments

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Fragmento el Libro “La Isla del Futbol: Un viaje personal por la Ia industria del futbol británico”

Liverpool Lime Street Station: Nota de los autores
Como muchas cosas que nos ocurren en la vida, este libro se gestó de forma un tanto accidental. Es el resultado de un largo viaje que comenzó en septiembre de 2004 y que, afortunadamente, se prolongó más de lo planeado: 16 meses en un caso, y 22 en el otro. La aventura inició, para ambos, la noche que llegamos, cada quien por su lado, a Lime Street Station, la gran estación de trenes de Liverpool. Movidos por el embrujo de una isla mítica que siempre ha enfrentado su destino con los puños bien apretados, nos lanzamos desde ahí a recorrer la geografía británica siguiendo más los mapas del fútbol que cualquier guía turística. Durante un año vivimos la enérgica recuperación de un puerto histórico y nos sometimos al tradicional rigor de la educación inglesa. En University of Liverpool descubrimos la increíble evolución del fútbol como espectáculo multimillonario, escuchamos de viva voz a los actores de la industria y a los estudiosos que han convertido el fenómeno en cátedra. Nos dedicamos a explorar la isla en busca de los mejores modelos de gestión, las prácticas líderes en mercadotecnia, las nuevas tendencias de desarrollo, los elementos que afianzan la lealtad del aficionado y acentúan la rivalidad, y sobretodo nos acercamos a la gente que mantiene vivas las raíces del juego. Conocimos las entrañas de gigantes comerciales como el Manchester United, Arsenal, Chelsea o Liverpool; entrevistamos a los ejecutivos que desde adentro dirigen esa maquinaria generadora de contenido Premium, pero también nos lanzamos a visitar pueblos y ciudades desconocidos para el viajero común, sitios que sólo tienen sentido si se les relaciona con el fútbol. Nos lanzamos a los barrios bravos de Everton y West Ham y nos acodamos en las barras de sus working class pubs para comprobar si lo que decían en las aulas sucedía también en el mundo real. Y al final del viaje, nos dimos cuenta de que veíamos el juego con otros ojos. Habíamos visitado una veintena de estadios, una docena de ciudades, nos sabíamos de memoria los horarios de los trenes y las estaciones de transbordo, y de paso también nos habíamos graduado como MBA in Football Industries, lo que representó apenas una anécdota sólo comparable con los recuerdos que nos llevamos de Inglaterra y los amigos que dejamos.
Por eso, de antemano les advertimos que será difícil colocarle una etiqueta a este libro. En estas páginas se entremezclan crónicas personales, reportajes, fragmentos de entrevistas, notas de clase, apuntes de viaje, memorias varias, mapas futbolísticos y ferroviarios. Pero más allá de los géneros que le dan forma a este texto, nuestra intención es ofrecer una versión personalísima del fútbol británico. Se trata, con seguridad, de una mirada sesgada, pero al mismo tiempo apasionada y sincera. Con este esfuerzo hemos querido darle un poco de pelea al olvido, regatear la melancolía y compartir lo que descubrimos aquel tiempo en que vivimos en la isla del futbol. En el fondo queremos pensar que en medio de la selva urbana que nos rodea o en el rincón más solitario del estadio existe alguien que nos escucha con una cerveza en la mano.

Como ocurría con nosotros cada fin de semana, este libro inicia en Liverpool Lime Street Station, así que es momento de abordar porque aquí comienza el viaje

Liverpool, Inglaterra, 2006

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