La marca más respetada de México

July 13, 2007 on 8:19 pm | In Notas y Editoriales, editoriales, futbol | 3 Comments

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Por Antonio Rosique*

Cuando Winston Churchill salió a las bombardeadas calles de Londres a convocar a los británicos para defender su isla durante la Segunda Guerra Mundial, su mensaje para el pueblo fue simple y sucinto: desear el triunfo, anhelar la gloria, soñar con el éxito, es el camino correcto, pero lo que realmente importa, lo que verdaderamente hace la diferencia, es merecer la victoria, y ésta sólo llega para aquellos que trabajan duro y por mucho tiempo, para aquellos que están dispuestos al sacrificio y a pagar un precio más alto que los demás.  Desde hace muchos años, en distintos lugares, bajo liderazgos diferentes, el futbol mexicano ha soñado con ganar títulos, construir grandes proyectos, consumar alguna hazaña, pero como lo señaló Churchill, una cosa es imaginar, vislumbrar, planear, y otra muy distinta es merecer el triunfo, ser digno de la conquista, porque nada significativo o perdurable, nada valioso o único llega sin antes hacer un esfuerzo extraordinario.   Nadie en México ha ejemplificado mejor esta premisa que el Club Pachuca. El asunto, es -de nuevo- simple y sucinto: y es que ningún equipo en el país trabaja más duro. En todos estos años, nunca he escuchado de su parte una excusa, un reclamo, un pretexto para dejar de hacer algo. Su definición del éxito es más profunda que sólo ganar campeonatos, lo guía una misión superior y está comprometido con sus ideales de manera irrefrenable.  

Por eso, el Club Pachuca es hoy un gran faro que ilumina al futbol mexicano. Nos ha dado una lección de que se puede ganar con humildad y perder con dignidad, convertir lo negativo en positivo, y ser –al mismo tiempo- una organización comprometida con su comunidad y que impacta de forma constante y positiva su entorno. Y con esa manera de encarar la vida, el Pachuca construyó un Estadio donde no había nada y no se cansó de mejorarlo hasta convertirlo en el mejor de México. Así creó la primera Universidad del Futbol en el continente y también le ha dado relevancia a su Congreso Internacional. Y con el mismo empeño, extendió la eficacia de su fórmula a una docena de tuzo-empresas que hoy le ofrecen una opción de vida a centenares de familias hidalguenses y que han transformado el rostro de la ciudad.  Además, la organización ha sido capaz de sobrevivir a sus éxitos. Su secreto es que nunca se conforma, nunca se detiene. Apenas consuma un objetivo y ya se está marcando el siguiente, aún más difícil, todavía más arriesgado. Su ambición de horizontes va mucho más allá que la de sus competidores. Permanentemente está pensando en el futuro y en cómo aprovechar el pulso de los tiempos, porque tiene muy claro que dejar de crecer es comenzar a decaer.

La victoria en la Copa Sudamericana era –posiblemente- el último eslabón que necesitaba el Pachuca para consolidar su marca como la más respetada del futbol mexicano. Aquella campaña de “El equipo de México” ha adquirido más vigencia que nunca y, si se lanza de nueva cuenta, apoyada en este éxito continental, tendrá un impacto de larga duración en la afición nacional. Los Tuzos están ante una oportunidad imperdible para lograr lo que han buscado por mucho tiempo: superar su condición de equipo regional, y lanzarse a la conquista de nuevos territorios en el país. La organización puede estar segura que su marca cuenta con el ADN necesario para lograr este difícil objetivo.   

El éxito no es un golpe de suerte, no llega por derecho divino ni tampoco como regalo de la naturaleza. Como dijo Churchill, la victoria hay que trabajarla, hay que sudarla, hay que sangrarla, hay que llorarla, para poder ser digno de ella. Que a nadie se le olvide que por todo eso ha pasado el Club Pachuca la última década, y por eso merece -más que nadie en el futbol mexicano- tener la Copa Sudamericana, ese primer título continental que tanto se nos había negado, y disfrutar de esta inconmensurable alegría. 

Cullen Jones: El nadador del Bronx

July 13, 2007 on 8:13 pm | In Natación | No Comments

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Apuntes Neptunianos V Por Antonio Rosique 

En los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, la holandesa, nacida en Curacao, Enith Briggitta se convirtió en la primera atleta de raza negra en ganar medallas, dos bronces, dentro de la natación. Ocho años más tarde, otro afro caribeño, Anthony Nesty, de Surinam, venció en un duelo trepidante al poderoso Matt Biondi en los cien metros mariposa de Seul 88 para derribar de nuevo el mito de que los atletas negros no podían destacar en las piscinas. El domingo pasado, Cullen Jones, se convirtió en el primer afroestadounidense en coronarse campeón mundial al nadar para su país el relevo 4 x 100 libres, y este sábado CJ, como lo llaman, esta llamado a subir de nuevo al podium dentro de su especialidad: los 50 metros libres, una prueba relampagueante, la más corta y rápida de la natación, una descarga de adrenalina que se decide por centésimas de segundo.  El cuerpo de Cullen Jones parece estar diseñado para la natación. Su 1.95 de estatura y sus 88 kilogramos de peso lo colocan en la categoría de los sprinters, tipos poderosos, bestias del agua, capaces de generar una gran fuerza explosiva en pocos metros. Desde pequeño y contra todas las costumbres atléticas de la comunidad afro americana de Nueva York, CJ se refugio en la piscina de las balaceras entre las bandas juveniles del Bronx. Su padre, que murió de cáncer cuando Cullen tenía 16 años, lo mandó a un colegio privado y anhelaba que fuera basquetbolista, sin embargo CJ se enamoró pronto de la natación y se lanzó a intentar lo que parecía imposible: ganarse un lugar en el glorioso equipo de los Estados Unidos. Sin embargo, Jones sufrió un grave revés en el 2004 cuando fracasó en su intento por calificar a los Olímpicos de Atenas ante un estadio lleno que coreaba su nombre. Aquella presión fue insoportable y CJ acepta que cuando se lanzó al agua, su cabeza estaba en otra parte. Sin embargo, este sábado en Melbourne, con la experiencia que le dan sus 23 años, Jones debe revertir la historia y colgarse una medalla respaldado por la mejor marca de la temporada en la distancia.    En el último año, se han derrumbado los últimos mitos con respecto a la capacidad de la raza negra para triunfar en ciertas disciplinas. La Fórmula Uno tiene a partir de esta temporada a Lewis Hamilton, un piloto afro británico que ya está ganando puntos para McLaren. La NFL vio a dos entrenadores en jefe afro estadounidenses batirse en duelo en el SuperBowl, Tony Dungee por Indianápolis y Lovie Smith con Chicago; el patinaje de velocidad encontró en Shani Davis, a su primer campeón olímpico de raza negra en Torino 2006, y este sábado, Cullen Jones debe confirmar que estamos ante una nueva era dentro de la natación, una época más espectacular, diversa, competitiva, incluyente y democrática. CJ abandera el futuro universal de la natación, la empresa de ropa deportiva, Niké, lo sabe, y le ha firmado el contrato más valioso para cualquier nadador en la historia, 2.4 millones de dólares por los próximos siete años. No hay duda, a este paso, pronto veremos más CJ’s.

Filippo Magnini: El nadador modelo

July 13, 2007 on 8:08 pm | In Natación | No Comments

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 Apuntes Neptunianos IV 

Por Antonio Rosique Italia no es un laboratorio de campeones en serie como Estados Unidos o Australia, sin embargo, siempre está presente en la natación con tres o cuatro competidores de clase mundial que alimentan el gigantesco orgullo de su deporte. Siguiendo esta tendencia, hoy tiene al hombre más rápido del mundo dentro de una piscina: Filippo Magnini, o para hacerlo más familiar: “Filo”, “Pippo”, “Superpippo” o “Magno”, como le nombran su paisanos cuando hablan del doble campeón mundial de los cien metros libres, la prueba clásica de la natación.   

Como buen italiano, Filippo no esconde su denominación de origen. Basta un clic para comprobar su extroversión. Su página web nos recibe con el inconfundible tema musical de la película “Flash Gordon” compuesto por Queen y con un encabezado nada modesto que reza: “Filippo Magnini, la sonrisa de un hombre de oro”.Y es que el gesto hollywoodense de “Magno” es tan famoso en Italia como sus triunfos en la piscina. En Atenas 2004 terminó en quinto lugar, sin embargo “Filo” ha sido el más rápido en la distancia desde aquel verano. En el Mundial de Montreal 2005 se colgó el oro tras cronometrar la segunda mejor marca de la historia, 48.12 s., sólo por debajo del récord vigente del holandés Peter Van den Hoogenband (47.96); y ayer en Melbourne protagonizó un final de puro nervio al empatar con el canadiense Brendan Hayden, con quien compartió la medalla de oro al detener el reloj en 48.43 segs.   Además de ser un héroe deportivo en su país, a Magnini le encantan las miradas y en especial las cámaras. Su 1.87 de estatura y sus 77 kilogramos de peso, repartidos en un cuerpo delgadísimo donde se puede reconocer cada músculo, llenaron el educadísimo ojo de Giorgio Armani, quien lo convirtió en modelo exclusivo de su línea de ropa deportiva “EA7”. Según Filippo, es justamente la estrechez de su cuerpo, una mejor relación peso-potencia, la que le permite nadar más rápido que sus rivales, la mayoría tipos que rozan los dos metros de estatura y superan los 90 kilos. Mientras Estados Unidos y Australia compiten por la supremacía en el medallero, Italia, como ha sucedido históricamente, produce modelos únicos, irrepetibles, y hoy presume, con sonrisa perfecta, al nadador más explosivo del planeta.  

July 13, 2007 on 7:57 pm | In Uncategorized | No Comments

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Laure Manaudou: la “Thorpe” francesa

July 13, 2007 on 7:49 pm | In Natación, Uncategorized | 1 Comment

Apuntes Neptunianos III

Por Antonio Rosique La mejor nadadora del mundo es una veinteañera coqueta encerrada en el cuerpo de una mantarraya. Del rostro cándido de la francesa Laure Manaudou, triple medallista olímpica y la sensación femenil en el Campeonato Mundial de Melbourne, sobresalen dos elementos: sus ojos intensos y sus enormes dientes de conejo. El tatuaje de una mariposa se asoma entre los músculos de su espalda y sus larguísimas piernas completan un retrato de irresistible frescura. Basta con verla una vez en competencia para que la impresión resulte inolvidable. Así me ocurrió en Atenas, cuando la vi ganar, tras un esfuerzo feroz, los 400 metros libres a los 17 años. Aquella sería la primera de las tres medallas olímpicas que se colgó para convertirse en la chica consentida del deporte francés, modelo aspiracional para la juventud de su país, y en un ideal publicitario, según el director de la agencia SportLab, Gilles Dumas. Sin duda, todo lo contrario al efecto que provoca la brillante tenista gala Amelia Mauresmo, símbolo deportivo de la comunidad gay.

Hija de un empleado bancario que en su tiempo libre ejerce como entrenador de handball y una ama de casa que disfruta del badminton, Laure es una nadadora de amplísimo espectro competitivo, capaz de nadar un cien de dorso a máxima velocidad, y una hora después tirarse a la alberca para competir en los extenuantes 1500 metros. Es como si Carl Lewis hubiera sido podido correr los 200 metros y también los 10 000, velocidad y fondo, en un solo atleta. Por lo pronto en Melbourne, Manaudou ya conquistó el oro en los 400 libres, ya batió el record mundial en la final de los 200 libres, se colgó la plata en los 100 dorso, participó en la final de los 1500 y amenaza con conquistar dos o tres metales más. Estamos ante la versión francesa y femenil de Ian Thorpe. “¡Atrápame si puedes!”, le dice Laure Manadou al mundo, en los anuncios de Lancel, uno de sus cinco patrocinadores, y también en la piscina del Campeonato Mundial.

Phelps: Jordan en el agua

July 13, 2007 on 7:47 pm | In Natación, Uncategorized | No Comments

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Apuntes Neptunianos II

Por Antonio Rosique

Michael Phelps es uno de esos humanos que aparecen cada 25 o 50 años para marcar nuevos puntos de partida. Si el talento de este chico de 21 años se expresara en su código genético, seguramente encontraríamos una configuración similar a la del tenista Roger Federer, el piloto Michael Schumacher, el basquetbolista Michael Jordan o el ciclista Lance Armstrong, todos ellos seres extraordinarios, hombres Alpha con cerebros poderosos y personalidades fuera de la norma. Michael sabe desde hace mucho que desciende de esa misma estirpe y que nació con un don de proporciones colosales. Fue el nadador más joven en integrar un equipo olímpico de los Estados Unidos a los 14 años para Sydney 2000; tiene una cuenta bancaria de seis ceros desde que tiene 16, cuando su pegada comercial se disparó; y las comparaciones con el inolvidable Mark Spitz, el monstruo olímpico que conquistó siete medallas de oro con siete récords mundiales en Munich 72 son ineludibles. Para Atenas 2004, su patrocinador le ofreció un millón de dólares por emular tal proeza. Como de costumbre, Phelps, un competidor voraz y obsesivo jugador de póquer, rozó la marca: 6 oros, 2 bronces. Sin embargo, en la natación, no todo se reduce a los números. En aquellos Olímpicos de Munich 72, Spitz se lanzó a la alberca 14 veces en una semana para ganar sus siete medallas. En esa época los competidores nadaban dos veces por prueba, eliminatoria y final. En Atenas, Phelps se vio obligado a nadar tres veces por competencia, eliminatoria, semifinal y final. Aquel verano olímpico, la “bala de Baltimore” se lanzó al agua 21 ocasiones en una semana, lo que multiplicó el desgaste y redujo sus posibilidades de romper más récords. Además Spitz era un velocista puro, un nadador demoledor. Dominó las pruebas libres y el estilo mariposa. Por su parte, Phelps es un mariposista natural que ha sido capaz de extender su dominio a la velocidad abarcando desde los 100 metros hasta los 400 libres, así mismo reina como nadie en los combinados, donde el nadador debe mostrar su capacidad en los cuatro estilos. En pocas palabras, con el récord de Spitz o sin él, estamos ante el nadador más versátil de la historia. Phelps es el Jordan de la natación, el Schumacher de las piscinas, el Federer de la FINA, el Armstrong contra el cronómetro. Todo lo que nada lo pone en camino de récord y transforma lo impensable en posible.

July 13, 2007 on 7:37 pm | In Uncategorized | No Comments

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Phelps, la bestia del agua

July 13, 2007 on 7:33 pm | In Natación, Uncategorized | No Comments

Apuntes de Neptunianos. Crónicas del Mundial de Natación 2007

Por Antonio Rosique

Lo he visto en persona. Entrenando en Baltimore, probándose en Indianápolis, compitiendo en Atenas 2004. Su relación con el agua es de una naturalidad exultante. “Hombre Pez”. El tipo se desliza y punto. Antes de lanzarse al agua para desafiar al tiempo, el chico asemeja un astronauta por la gorra blanca que trae en la cabeza y los enormes audífonos que lo acompañan siempre. Parece como si fuera a viajar al espacio. Y créanme que el asunto va más allá de las apariencias. Cada vez que Michael Phelps se lanza al agua, altera la concepción del tiempo y establece nuevos puntos de partida para la natación. ¿Qué escucha Phelps durante esos segundos que anteceden a sus hazañas? ¿Es el rapero Eminem el que le habla al oído antes de que rompa otro récord? Lo cierto es que cuando el estadounidense se yergue sobre el banco de salida, la alberca tiembla con el público incluido. “Odio perder. Soy un competidor. Regresé de Sydney sin medallas y por eso di mi máximo en Atenas”, me dijo, una vez, previo a los Olímpicos. Y Al final, ganó seis oros, dos bronces y me quedé boquiabierto en las tribunas de la piscina de OAKA.  

Apenas inició el espectáculo acuático en los Mundiales de Melbourne y Phelps ya se colgó el primer oro en el relevo 4 x 100 para el inagotable equipo de nadadores de los Estados Unidos. Sin embargo, la expectativa es de ocho medallas oro, y otro puñado de récords, exigencias normales cuando se trata de Phelps. Y es que el chico de Baltimore es fenomenal. Así de simple. Es un imán mediático. Es el nadador más completo del mundo. Sus cualidades para combinar los cuatro estilos y las distancias cortas y medias rebasan a las del inolvidable Mark Spitz. Además, es sencillo, sonríe constantemente, cae bien. Será porque la natación y su disciplina le dan todos los días lecciones de humildad. Al igual que Ian Thorpe, Michael Jordan, o Michael Schumacher, Phelps es la clase de atleta que necesita la natación, para que la gente común volteé hacia esta caldera de pasiones que mantiene ardiendo al olimpismo.

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