¿Harto de los octavos? Cambia!
March 25, 2008 on 8:05 am | In Notas y Editoriales, selección nacional | 3 Comments
Por Antonio Rosique
No te dejes llevar por las soluciones fáciles e inmediatas. Reflexiona, analiza, recapitula. Utiliza la memoria. Revisa la historia. Hugo no es el problema del futbol mexicano, sino apenas una parte de él. Lo que nos ocurrió en Carson también nos pasó con Lapuente y Vargas en Hershey; con Lavolpe y la Sub 20 en Honduras; con Chucho Ramírez y la Sub 17 en El Salvador; con Enrique Meza en la Eliminatoria Mundialista; con Aguirre en el Mundial, y así, podemos seguir revisando el pasado. Así que con la salida de Hugo no vendrá, como por arte de magia, el despegue que tú esperas de la Selección Nacional. El problema es mucho más profundo, está en nuestra raíz.
Recuerda, llevamos 16 años apostando por entrenadores hechos en México para dirigir al equipo nacional: Mejía Barón, Bora, Lapuente, Meza, Aguirre, Lavolpe, Hugo, y a lo largo de todo este tiempo los resultados han sido los mismos con la Selección Mayor: 8vos de final en la Copa del Mundo, y segundo o tercer lugar en la Copa América. Nuestros límites están bien claros: ganamos los torneos y las eliminatorias que se disputan en México y nos quedamos en la orilla en las que se juegan fuera. Nos guste o no, esa es nuestra realidad.
Carta para Hugo
March 17, 2008 on 10:54 am | In editoriales, futbol, selección nacional | 89 Comments
Apreciado Hugo,
Aquí estoy, igual que muchos mexicanos, esperando una disculpa. Hoy de nada me sirve escuchar tus análisis ni tus evaluaciones, tampoco debatir sobre los adjetivos con los que debemos calificar este fracaso o tu improbable continuidad al frente de la Selección Mexicana; este lunes estoy triste, frustrado, impotente, pero sobre todo me siento defraudado. Anoche cuando escuché tus primeras palabras, después del partido, en la conferencia de prensa, me indignó que tu primer acto no fuera disculparte con la afición; decirle “lo siento” a esa gente que te hemos seguido durante tantos años, en tus buenos y en tus malos momentos; pedirle perdón al público que te hemos defendido, con razón o sin ella, en tus pleitos con Lavolpe, Beenhakker, Romano, Mejía Barón, etc; a la generación que crecimos aplaudiendo tus goles, celebrando tus campeonatos, respaldando tus declaraciones, y elevándote a la categoría de ídolo, de líder del futbol mexicano.
Perder es parte de este juego, y el que no lo quiera ver así, está condenado a un sufrimiento innecesario. Ningún equipo en el mundo gana un partido por derecho divino o por pertenecer a una “clase superior”, aunque a gran parte de la prensa deportiva le guste pensarlo así. Leer la realidad de forma equivocada nos acarrea muchos desengaños. Carson queda como una rotunda prueba de ello. Percibir el mundo a través del filtro de la ignorancia, interpretar lo que sucede en nuestras vidas desde el apego y la aversión, termina por hacernos mucho daño.
Los medios de comunicación nos la pasamos proclamando que ésta era una “gran generación” de futbolistas, sin darnos cuenta de que los que verdaderamente valen ni siquiera estuvieron en Carson, se quedaron en Europa: Giovanni, Vela, Guardado, Moreno. Nos hemos equivocado. Hoy, es imperdonable que sigamos sosteniendo que los jóvenes que fueron al Preolímpico son jugadores brillantes o fuera de serie. No merecen esos calificativos. No se los han ganado. Brillantes, extraordinarios son Giovanni, Vela y Guardado que cada semana compiten ante los mejores, y pasan la prueba. Confesémoslo, nos encanta inflar futbolistas y equipos. Reflejamos en ellos nuestras ansias insatisfechas por triunfar, y en ese proceso terminamos contaminándolos, llenándoles la cabeza de humo, sembrando en ellos un nocivo complejo de superioridad. Nos fascina proclamar que somos grandes, muy grandes, con respecto a nuestros rivales del área. Nos llenamos la boca diciendo que las eliminatorias las pasamos “caminando” y que debemos ganar partidos por obligación. Disfrutamos viendo a Guatemala, Honduras, Canadá, y cualquiera que sea el competidor de Concacaf en turno, por encima del hombro. Y lo peor del caso es que no aprendemos la lección. Llevamos una década sufriendo terribles desengaños, uno tras otro, el problema es que a nuestro ego colectivo, enfermo y acomplejado, se le olvidan muy rápido los golpes de realidad que hemos recibido. Es momento de cambiar nuestra manera de pensar porque no nos está funcionando. La lista que presento a continuación deberíamos tenerla pegada en el vestidor de la Selección Nacional para que dejemos de menospreciar a nuestros rivales y salgamos al campo con más humildad:
-1999, Preolímpico, Hershey; Pensilvannia: Eliminados por Honduras. Quedamos fuera de Sydney
- 2000.-2001, Eliminatoria Mundialista: Derrotas con Estados Unidos, Costa Rica y Honduras. La participación en Corea-Japón 2002 al borde del abismo.
- 2002, Copa del Mundo, Jeonju, Corea del Sur: Estados Unidos nos elimina en octavos de final.
- 2005, Eliminatoria Sub 20, Honduras: Lavolpe fracasa en su intento por llevar a México al Mundial Holanda 2005.
- 2007, Eliminatoria Sub 17, El Salvador: Jesús Ramírez fracasa en su intento por calificar a la Selección para el Mundial de Corea del Sur 2007.
- 1999-2008: México cumple nueve años sin ganarle como visitante a Estados Unidos.
- 2008, Preolímpico, Carson, California: Hugo Sánchez pierde la oportunidad de llevar a México a Beijing 2008.
Hugo, nunca esperé, nunca esperamos, que ganaras todos los partidos o que vivieras invicto. Como podrás ver, tú no eres el primero que fracasa en una eliminatoria ni tampoco el último. Sin embargo, hay maneras distintas de perder. Tú bien sabes que también en la derrota se manda un mensaje, también cayendo se defiende una identidad. Así fuiste tú como futbolista. Pero lo que ocurrió en Carson ha sido vergonzoso. Esta derrota no ha supuesto gloria alguna, no nos deja nada ejemplar. Yo sigo esperando una disculpa, un “lo siento”. Créeme que, a los que llevamos tantos años siguiéndote, nos caería muy bien. Un verdadero ídolo también sabe pedir perdón. Reflexiónalo, los que te queremos no esperamos menos de ti.
Hugo y su “musculosa” autoestima
February 7, 2008 on 10:40 am | In FUTBOL TOTAL, Notas y Editoriales, selección nacional | No Comments
“Si pierdes la pelota de la media cancha hacia atrás, la pierdes tú, si la pierdes de la media cancha hacia delante, la pierdo yo”, esa era una de las muchas maneras en que Hugo Sánchez solía motivar a sus defensas para ir al ataque cuando dirigía a Pumas, y según el futbolista que me contó la frase, esa postura, siempre arriesgada y ofensiva, retadora e inconformista de Hugo, los llenaba de confianza, les quitaba el miedo, los impulsaba a crecer.
Al final de la historia, todos sabemos que ese arrojado espíritu que Hugo imprimió en sus jugadores dio resultados: dos campeonatos de liga. Durante su liderazgo, futbolistas que siempre habían estado por debajo de su potencial y que jamás habían ganado títulos, florecieron como nunca antes lo habían hecho. Así ocurrió con Sergio Bernal, quien tuvo un año fantástico en el 2004 y alargó una carrera que parecía finalizada como guardameta. Sucedió con futbolistas que directivas anteriores habían desechado como Jaime Lozano, a quien antes de mandarlo al Celaya, un alto directivo del club, le dijo que era futbolista de “segunda división”; el “Parejita” López, quien jugaba a préstamo en Puebla, Gerardo Galindo a quien no le tenían la confianza para hacerlo titular, el “Kikín” Fonseca, que jugaba en La Piedad, y varios más.
“Forjar una fuerte autoestima es el primer paso hacia el éxito en cualquier ámbito de la vida”, asegura Rick Pitino, ganador del “Final Four”, el Campeonato Nacional de Básquetbol Colegial en los Estados Unidos. Y precisamente este aspecto es el que Hugo supo trabajar mejor con esos jugadores. Cambió la manera en que se veían a sí mismos, sembró grandes sueños en sus mentes, les marcó una misión superior, porque sólo así serían capaces de lanzarse a la conquista de grandes retos. Tradujo esas ilusiones en planes, objetivos, metas, y les inyectó la persistencia necesaria para que no descansaran hasta que consiguieran los resultados.
Como dice Pitino, este es el primer paso, no hay otro camino hacia el triunfo, porque sólo “puedes esperar grandes cosas de aquellas personas que se sienten bien cuando se miran al espejo. Es gente que se impulsa a sí misma. Se marcan metas a largo plazo. Son capaces de tener sueños y de buscar la manera de satisfacerlos. Son tomadores de riesgos, pero aún más importante, son ejecutores, personas que cumplen sus objetivos. Son ellos los que se atreven a realizar el tiro importante en el último segundo, son los que piden la pelota en el momento de mayor presión. Son -exactamente- los que quiero tener en mi equipo”, asegura el entrenador.
A pesar de que Hugo es un ejemplo de éxito para nuestro país, una buena parte de la opinión pública suele perder el tiempo girando sobre el mismo asunto: “el ego de Hugo”, su gigantesco orgullo, su escandalosa inmodestia, etc., sin darse cuenta, de que esa “musculosa” autoestima es su principal virtud como competidor, ahí radica su secreto como ganador, es el origen de todos sus triunfos. Además, los que hemos estado cerca de sus equipos y hemos platicado con sus futbolistas, sabemos que hay dos versiones de Hugo, el hombre público, el que da la cara ante la prensa, el líder de opinión, el irreverente, y el otro Hugo, el “privado”, el líder de vestidor, el motivador, el maestro.
Dejemos de perder el tiempo pensando en todo lo que Hugo ha dicho los últimos años. Los tiempos de campaña, la época de promesas “políticas”, la era de conquistar el favor de la opinión pública ya terminó. Que no les extrañe que Hugo sea –ahora- mesurado e incluyente en sus declaraciones, este nuevo perfil es parte de la estrategia y el que le concierne a su nueva investidura. Así que centremos nuestra atención en los objetivos que la Selección Mexicana tiene por delante este año y sólo eso: Ganar la Copa de Oro y conquistar la Copa América, todo lo demás, será desperdiciar energía. Por lo pronto, comencemos por trabajar fuerte para fortalecer nuestra autoestima, si es que queremos ser capaces de “hacer ese tiro en el último minuto”, “pedir la pelota en el momento de mayor presión”, “jugar” en el equipo de Hugo.
*publicado originalmente en Futbol Total
Hugo: Promesas peligrosas
November 10, 2006 on 2:33 pm | In Notas y Editoriales, figuras, selección nacional | No Comments“En el futbol, los estados de ánimo suben por una escalera y bajan por un tobogán”
Jorge Valdano

Es la una de la mañana con 14 minutos en Munich. Ha sido una jornada muy intensa emocionalmente, tal vez, la más dura de todas en lo que va del Mundial, y aún tengo por delante siete horas de trabajo. No espero llamada alguna, pero mi teléfono móvil suena de repente y la voz de mi interlocutor me desarma. En ese momento comprendo que se trata de una llamada importante:
- ¿Quién habla?
- “Jared”.
-¿Cómo estás?”, le pregunté, sin saber bien a bien que decirle.
- “No sé…mal”, respondió Borgetti con la voz entrecortada. Habían pasado sólo dos horas de la eliminación de México ante Argentina, y por el tiempo que tengo de conocerlo, sabía que el hombre estaba devastado.
- ¿Cómo nos viste?
- Muy bien. Hicieron todo lo que estaba de su parte, pero ese cabr…se reventó un golazo que no vuelve a meter en su vida.
- Pues ya empecé a escuchar entre la prensa aquello de “…jugamos como nunca y perdimos como siempre…Como los ves?”
-“No. Esta vez no fue así. Hoy se perdió, pero no como siempre. Lo de esta noche no es igual a lo que pasó hace cuatro años con Estados Unidos. Sácate eso de la cabeza. Hoy ustedes nos han hecho sentir orgullosos. Yo no me avergüenzo de nada. Y te aseguro que hay mucha gente en México que piensa igual que yo”.
-Gracias…estuvo muy cabr…Creeme que dejamos todo. Ya no teníamos más…A mí la pierna ya no me daba pero seguí hasta el final…
El resto de la conversación me la reservo porque me queda claro que esa noche, Jared no estaba buscando hablar con un periodista. Pero cuento esta anécdota porque, nos guste o no, sobre ese hondo sentimiento debemos construir el futuro de la Selección Mexicana. Desde aquel 24 de junio, en que terminó la era Lavolpe, el debate mediático no ha cesado y con la llegada del mes de noviembre encaramos el momento de la decisión.
Luego de cuatro años de hacer “campaña”, Hugo Sánchez enfrenta su hora suprema. Tal parece que su estrategia “política” dio resultados y el pentapichichi es, sin duda, el primero en la lista de la Femexfut. Estamos ante un líder natural para la afición, un entrenador capaz de llenar estadios, y de sacar el máximo provecho de sus futbolistas. Nadie maneja como él la plataforma mediática. Es un maestro para explotar las pasiones que giran en torno al juego y alimentar esa relación emocional entre el equipo y sus hinchas.
Confieso que, inicialmente, resulta imposible no ilusionarse con el futuro inmediato de la Selección. Sin embargo, el mayor riesgo para Hugo radicaría, justamente, en estar a la altura de sus promesas de “campaña”. Además, se comenta que entre las condiciones para el nuevo técnico nacional, estaría una cláusula en el contrato que le permitiría a la Femexfut analizar año con año el rendimiento del entrenador y decidir su renueva la opción o no. De ser así, Hugo podría quedar entre sus filosas promesas y la pared, lo que le obligaría, a ser, al menos, finalista de la Copa América del 2007.

Al interior de la Selección, a Hugo se le ve como un gran motivador, como un entrenador que le genera mucha confianza al futbolista. Sin embargo, existe escepticismo en cuanto a la continuidad que podrá darle al estilo de juego que se trabajó intensamente durante cuatro años.
Justamente por eso, espero que antes de tomar la decisión, alguien haya consultado a nuestros mejores hombres, y me refiero a Rafael Márquez, a Borgetti, a Pável, a Osorio, a Salcido, al Kikín, y Javier Aguirre. Si la decisión hubiera estado en mis manos, hubiera valorado profundamente sus opiniones, tal y como ocurrió, esa madrugada en Munich en que, dolidos y todo, comenzamos a soñar con el viaje a Sudáfrica.
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